Ha 200 años de existencia la escuela,
aun es la principal fuente de acceso a la educación.
Medios de comunicación, políticas
públicas, miles de libros, expertos, etc. Coinciden en la importancia de la
educación. Suben salarios, se imitan modelos extranjeros y todo es para la
mejora de la educación. Desde que fue
creada la educación la institución es caracterizada como una institución de
orden y obediencia, en la cual lo único importante son los resultados. En donde no es el alumno el que fracasa
si no es el sistema, ya que las reformas
están mal enfocadas. Los docentes son hijos de un sistema. En lugar de que la
escuela sea un lugar de formación es una guardería y en lugar de ser una
educación es un adiestramiento canino. Todo esto no ayuda alas necesidades
actuales, el conocimiento debe actualizarse. Y su principal error es que no
considera la naturaleza del aprendizaje, la libertad de elección, y sobre todo
la importancia que tiene el amor y los vínculos humanos, es decir, un niño
pregunta, juega aprendiendo y en el sistema actual no se permiten preguntas,
solo se dan ordenes y pasos a seguir.
Todo esto tiene una gran importancia en el desarrollo individual y
colectivo de cada niño.
Si queremos que existan adultos
plenos, hay que educarlos con mucho amor, atención y paciencia, así aprenderá a
controlar sus emociones. Que todos tengamos igualdad de género no quiere decir que tengamos que hacer lo
mismo, en este caso no todos aprendemos de la misma manera.
A lo largo de los años han surgido propuestas
que piensan la educación de una manera diferente, en la que la educación seria
totalmente lo contrario a lo que hoy en día es. Cambiar la manera de educar, y
de ver a los alumnos, el docente tiene que amar y transformar todo lo que ah
vivido.
Si alguien quiere ser maestro tendrá
que aprender de los alumnos, tendrá que abrazar y amar. Saber aprovechar las
oportunidades que tiene, y transmitir felicidad, armonía y libertad. Dejando
atrás los premios y castigos que solamente reprimen y alejan.
Que cada niño aprenda pero respetando
su ritmo, a su tiempo. La atención ya no
será verbal sino física. Que el maestro recuerde que cuando era niño lo que él
quería era jugar, era que lo mimaran.


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